Ante el crecimiento del consumo energético y los evidentes efectos del calentamiento global, es crucial tomar medidas para mitigar el impacto ambiental. En este contexto, los biocombustibles emergen como una solución efectiva para reducir la huella medioambiental de los procesos energéticos a través de fuentes sostenibles, ahorro y eficiencia.
Los biocombustibles, líquidos renovables derivados de productos vegetales y animales, como caña de azúcar y aceites de palma, son amigables con el medio ambiente y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los biocombustibles más difundidos son el biodiesel, el bioetanol y el biogás.
¿Qué es el bioetanol?
Es el principal producto obtenido de la fermentación y destilación del almidón (azúcares) contenido en la materia orgánica (biomasa), previamente extraído por procesos enzimáticos.
Estos procesos también dan como resultado un subproducto altamente proteico (DDG) que puede ser empleado como alimento animal para el ganado.
Se obtiene a través de las siguientes materias primas:
• féculas y cereales (trigo, maíz, centeno, yuca, patata, arroz)
• azúcares (melazas de caña, melazas de remolacha, sirope de azúcar, fructuosa, suero)
Beneficios medioambientales:
En la transición energética, los biocombustibles son esenciales al reducir emisiones sin necesidad de cambios drásticos en infraestructuras o vehículos. Su carácter renovable y libre de compuestos nocivos contribuye inmediatamente a mejorar la calidad del aire y mitigar el impacto ambiental.
Un poco de historia:
El uso de distintos tipos de biocombustibles es casi tan antiguo como los automóviles. En 1900, el inventor del motor diésel, Rudolf Diesel, utilizó aceite de maní como combustible. Posteriormente, en 1925, Henry Ford declaró que el etanol era el combustible del futuro.
Sin embargo, el descubrimiento de inmensos depósitos de petróleo hizo que la gasolina y el diésel fuesen muy baratos durante décadas.
Actualmente, la subida del precio del petróleo y la preocupación por el calentamiento global, provocado por las emisiones de CO2 , han hecho que vuelva el interés por los distintos tipos de biocombustibles.
El IPAAT participó activamente en el encuentro que reunió a referentes del sector para mejorar la cosecha mecanizada de caña de azúcar en Argentina.
La campaña 2025/2026 cerró con un récord de 605.509 toneladas despachadas al mercado internacional, generando divisas por más de 306 millones de dólares. Chile concentró el azúcar blanco y refinado, mientras que Estados Unidos absorbió casi la totalidad del orgánico.
Con una campaña que se extendió por 401 días, Tucumán, Salta y Jujuy registraron una producción de 618 millones de litros de alcohol. Más del 80% del total se destinó a bioetanol para el corte de naftas, consolidando a la caña de azúcar como un pilar clave de la energía renovable nacional.