21 de agosto de 2026
En el marco de la II Cumbre de Bioetanol se desarrolló el Panel 4: “Los biocombustibles en el desarrollo productivo de Argentina”, donde autoridades y especialistas analizaron el rol estratégico del sector en la matriz energética nacional y en el desarrollo de las economías regionales.
El Subsecretario de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores del Ministerio de Economía de la Nación, Martín Giacco, destacó el papel del bioetanol y los biocombustibles como motores de crecimiento para las provincias del norte.
El sector de los biocombustibles muestra una madurez creciente, con empresarios que continúan invirtiendo y con el acompañamiento del Gobierno Nacional, cuyo aporte principal es generar condiciones estables para la inversión, evitando saltos al vacío.
Se destacó la importancia de la industria sucroalcoholera y de la cultura productiva regional, que aportan valor agregado y consolidan la economía del NOA.
Entre las medidas nacionales necesarias tomadas en esta gestión se mencionaron: Simplificar los tipos de cambio y establecer mecanismos claros en la Ley Bases, Implementar regímenes de incentivos fiscales y financieros que otorguen previsibilidad a largo plazo, facilitar la amortización acelerada y la devolución de IVA para proyectos de modernización tecnológica, impulsar inversiones en infraestructura productiva, como el riego en Salta y Jujuy, clave para mejorar la competitividad agrícola.
Por su parte, el Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam, respaldó el proyecto de modificación de la Ley de Biocombustibles impulsado en el Congreso. Consideró que el marco vigente está “agotado” y planteó tres ejes centrales para la reforma: elevar la mezcla obligatoria de bioetanol en las naftas del 12% al 15%, habilitar programas provinciales de promoción y permitir el uso de vehículos flex fuel.
Adam también cuestionó el bajo nivel de industrialización del maíz en Argentina, comparándolo con países como Estados Unidos, Brasil, Paraguay e India, donde el procesamiento para etanol alcanza porcentajes muy superiores.
El Director de Biocombustibles y Bioenergías de Córdoba, Mariano Santillán, el expositor aportó una mirada testimonial, relatando cómo Córdoba fue evolucionando en el uso del bioetanol y el biodiésel: primero con experiencias piloto y luego con la implementación de la Ley Provincial de Biocombustibles, que permitió consolidar el crecimiento del sector.
Destacó la capacidad académica y la potencia del sector privado, que con sus tecnologías impulsan la “motorización del futuro”. Incluso mencionó proyectos innovadores como el cohete con bioetanol, señalando que “es posible, pero necesitamos una ley”.
Subrayó que si Córdoba pudo avanzar fue porque generó un marco normativo y programas de apoyo. Con una nueva ley nacional, la provincia y todas las provincias productoras tendría la posibilidad de aumentar el corte de bioetanol en las naftas y potenciar aún más su desarrollo.
Finalmente, la ex Secretaria de Energía de Santa Fe, Verónica Geese, expuso sobre el rol estratégico del complejo oleaginoso y la ruta del aceite en la transición energética argentina.
Destino del aceite de soja y otros cultivos: explicó que la molienda no genera un producto principal y un subproducto, sino coproductos con mercados distintos.
Señaló que incorporar aceites residuales y cultivos de invierno con menor huella de carbono abre acceso a mercados premium, aunque advirtió la tensión de costos frente a aceites más caros como girasol, camelina o colza.
Sobre los Combustible de aviación (SAF) vía HEFA destacó que Argentina ya produce y procesa aceites y grasas aptos para esta ruta tecnológica, aunque aclaró que el biodiésel y el SAF requieren procesos distintos. Subrayó que la infraestructura y logística existentes son una ventaja para reconvertir plantas en el futuro.
Remarcó que la política energética debe ser entendida como una política económica y regional, capaz de sostener la competitividad y el arraigo productivo.
El panel dejó en claro que los biocombustibles representan no solo una alternativa energética limpia, sino también una palanca de desarrollo económico y social para la Argentina, con especial impacto en las economías regionales del NOA y el centro del país.
En la II Cumbre de Bioetanol, referentes de los ingenios del NOA destacaron los avances tecnológicos y la eficiencia alcanzada en la producción de bioetanol de caña de azúcar.
En la II Cumbre de Bioetanol, referentes del sector destacaron el rol estratégico de los biocombustibles para diversificar la matriz energética y fortalecer las economías regionales, subrayando la necesidad de políticas públicas sostenidas que generen condiciones estables para la inversión.
La Secretaría de Energía estableció en $1.072,497 por litro el bioetanol de caña y en $982,976 el de maíz